Ante la obligación
que ha supuesto la entrada en vigor de la Ley de Calidad (LOCE), de
que las CC.AA. articulen una prueba de carácter extraordinario para
la recuperación de aquellas materias suspendidas en el periodo
ordinario de clases, la Confederación Española de Asociaciones de
Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) defiende la implantación de esta
prueba en junio, frente a la opción de septiembre.
A esta
conclusión han llegado presidentes de las 45 federaciones y
confederaciones de padres y madres de alumnos que integran CEAPA y
que se han reunido este fin de semana en Madrid. Fundamentan esta
postura en las siguientes razones:
· Las
Administraciones educativas deben velar por los intereses de todo el
alumnado, incluido aquel cuyas familias no tienen las posibilidades
económicas y sociales para orientarle.
· La
implantación de esta prueba en junio permitiría mantener el
comienzo de curso dentro de las dos primeras semanas de curso,
mientras que hacerlo en septiembre condicionaría el inicio de curso
previsto para este mes e implicaría un considerable retraso del
mismo (de 10 a 12 días), con la consiguiente reducción de días
lectivos, lo que va en contra de la posición mantenida por CEAPA en
este asunto, tendente a aumentar los días lectivos.
· La
implantación de la prueba en septiembre implica, en principio, un
mayor tiempo para preparar las materias. No obstante, y siendo esto
cierto, esta situación sólo redunda en beneficio de aquellos
alumnos que disponen de un cierto nivel económico dentro de sus
familias y pueden acudir a academias o profesores particulares, etc.
Por el contrario, la fecha de junio permite a todos los alumnos
preparar las materias, aprovechando los recursos existentes en los
propios centros y con el apoyo y atención del profesorado.
No conviene
olvidar que estamos hablando de etapas obligatorias en las que hay
que hacer efectivo el principio de igualdad de oportunidades, en las
que la escuela debe contribuir a compensar desigualdades sociales y
nunca a incrementarlas.
· La
celebración de la prueba de recuperación en el mes de junio
permite a los alumnos y alumnas disponer de toda la información y
tiempo necesarios para determinar sus opciones de matriculación
(itinerarios, tipo de bachillerato, etc.) de cara al curso
siguiente, mientras que, en caso contrario, quedarían abocados a
aquellas opciones en las que quedarán vacantes.
· La
posibilidad de disponer de un verano libre de obligaciones académicas
puede constituir un acicate que estimule el estudio de las materias
a examinar en esta prueba extraordinaria de junio.
Las pruebas
extraordinarias, así como las repeticiones, no son de utilidad para
el alumnado, si no van acompañadas de medidas de apoyo, y éstas no
están previstas en la LOCE, al tratarse de una ley dirigida al
alumnado más brillante y que obvia a la inmensa mayoría del
alumnado.
Los
presidentes de las federaciones y confederaciones de padres que
integran CEAPA también han insistido en la necesidad de que los
centros educativos ofrezcan los medios adecuados para facilitar
apoyos y repasos precisos para la recuperación de las asignaturas
suspensas, como garantía de igualdad entre todos los alumnos.
También han
denunciado la enorme improvisación del Ministerio de Educación
implantando la mencionada prueba, cuando las CC.AA. ya habían
cerrado sus calendarios escolares, con los problemas de ajuste que
ello conlleva. La competencia de fijar las fechas de estas pruebas,
así como los contenidos, nivel de exigencia, etc., corresponde a
las CC.AA.
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